La publicación de un par de imágenes que la hizo tambalear en sus aspiraciones fueron demoledoras, para descubrir que la “infame calumniadora” fue otra, más no así los enemigos que cree ver la soberbia Senadora Ana Lilia Rivera Rivera.
Me tacharan de sensacionalista, amarillista, ojeis, mala leche, y todo lo que quieran, pero esas fotografías provocaron sacar de su zona de confort a una Legisladora Federal que ya se siente la candidata natural por MORENA al Gobierno del Estado
En el mensaje que difundió en las benditas redes sociales Ana Lilia Rivera, corroboró una vez más que la humildad no es lo suyo, sobre todo porque se ha adelantado a tres años de la sucesión.
Dirán misa sus aplaudidores, gurús, asesores y hasta su mameluco de cabecera, pero no se puede hablar de ser la candidata a una contienda, cuando es la única mujer que anda desesperada en ser lo que aún no puede ser.
Cierto, hay estudios demoscópicos que la ubican como la virtual candidata puntera a la Gubernatura por MORENA, ¿y cómo no?, si es la única que ha levantado la mano colgándose del trabajo de la Presidenta Claudia Sheinbaum para posicionarse político electoralmente.
Obvio que ese traje iba ser a la medida como debe ser, tal como uno lo pidió, ajustado a las circunstancias, sino que chiste.
Lo cierto es que Ana Lilia Rivera al ser evidenciada a nivel nacional por tener vínculos con Pablo Penilla Rodríguez el abogado del Mayo Zambada, es parte de las consecuencias que deja el codearse con la clase política y no esa mala leche “dolo” que nos pretende endilgar la torpe Legisladora Federal.
Entiendo que esté acostumbrada a pendejear a todo aquel que se le atraviesa y regañar a quienes no aplaudan sus ocurrencias, pero a estas alturas no le queda salir a justificar su torpezas.
Ahora resulta que no sabía con quien se codeaba aja.
No sé si Usted se trague el cuento que por ser tan famosa, bella, amada, deseada, (léase con alto sarcasmo) todo mundo está ávido de tomarse una selfie con ella.
“…en el ejercicio de la función pública que en estos momentos ejerzo, soy susceptible a que se acerquen a mí a tomarse una fotografía…”
Tan alto es su egocentrismo que también ha sido ventilada en el Senado de la República de llevar guaruras, personeros que le llevan la sombrilla, y otros más el portafolio, ya que se siente hecha a mano como si fuera la última Coca Cola en el desierto.
Lo cierto de esta crisis, es que permitió evidenciar una vez más el doble discurso con que se conducen los políticos que para ell@s es muy fácil sentirse arropados y hasta interesantes en cada lugar que pisan, sin saber en realidad con quién se codean.
Lo grave es que después cuando salen a relucir sus otros vínculos, como viles Judas niegan lo innegable ¿oh no?
“No conozco a las personas, ni se quiénes son cuando se acercan a pedir una fotografía y me la tomo, pero no conozco realmente a cada una de las personas que se acercan a mí…”. ¿Usted le cree?, yo tampoco
A final de cuentas, las imágenes que circulan en las redes sociales y que fueron retomadas por medios de comunicación, le restaron credibilidad a la soñadora política que de ser candidata además de representar un grave riesgo, seguramente le restarán votos y dudo mucho que pudiera ser palomeada de quien sigue colgándose para mantenerse viva políticamente.
Lo grave es que por traer charola se sienten intocables y es muy fácil acusar sin pruebas y sin sustento, “…la infamia y la calumnia sobre todo a través de medios de comunicación y de grupos políticos deshonestos…”
Por si las dudas, le dejó un par de definiciones a la Senadora para que sepa que decir en una siguiente.
Definición de calumnia. Acusación falsa, hecha maliciosamente para causar daño. falsedad, impostura, infundio, mentira, levante2, pluma
Definición de Infame. Que carece de honra, crédito y estimación.
indigno, innoble, bajo, despreciable.
Fuente: infame | Definición | Diccionario de la lengua española | RAE – ASALE
“…porque tonto es aquel que cree que el pueblo es tonto”. Coincido con la Legisladora y es más tonto quien cree que con mensajes torpes puede engañar a futuros votantes, cuando en los hechos no tiene una pospuesta propia, ni tampoco un mensaje, y ya es mucho pedir, pero ni personalidad propia tiene.
Esa forma tan extravagante de vestir ya no encaja con la actualidad.
Imagino que debe ganar un buen salario que le permita contratar a una persona que le ayude con su imagen, porque, un día con finos abrigos en lugares y momentos que no van, además de vestidos de línea adhocs para una mujer joven y delgada, no le ayudan en lo más mínimo.
Vaya, hasta con jorongo y sombrero cual vil Xochimilca, con el perdón a los Xochimilcas por el comparativo, no le va a una mujer “experimentada en la política”.
Preguntaría ¿quién es la infame e indigna?. Usted tiene la respuesta