Corazones rotos y padres solteros, cuando el machismo afecta a todos

Rosa Acosta

Históricamente el rol de la crianza siempre lo ha tenido la madre, impuesto por el arraigado machismo que no tolera que un hombre baje del nivel de cazador y proveedor a sensible padre interesado por la crianza de los hijos, la larga lista de abuso de poder hacía las madres por parte de los hombres en los juzgados en décadas posteriores es lo que ahora impide en la mayoría de los casos la imparcialidad y el debido derecho para padres solteros.

En un país donde la mayoría de las cabezas de familia son mujeres, los hombres que son padres solteros son invisibilizados.

Por una parte se hace mofa a las madres solteras con toda clase de memes, el ser madre soltera en redes sociales ya es sinónimo de chiste, que si son borrachas, que si le dejan los niños a la abuela, se empoderan tantito y ya les avientan memes de ser padre, madre, transformer, proveedor, leona dormida, etc.

Sin embargo si resulta difícil para una mujer con hijos salir adelante en este mundo intolerante y hambriento de poder, para un padre soltero resulta aún más difícil en la mayoría de los casos  debido al machismo.

Una de tantas historias, triste por cierto.

Él no era muy bueno en los estudios, lo único que le motivaba a ir todos los días a la escuela era ella, graciosa, inteligente y bonita, él un día se decide y se acerca a hablar con ella, hasta que una cosa lleva a la otra y sucede, son novios y en una de las tantas “orgifiestas” a las que van ella se embaraza.

El mundo se les cae encima, el miedo los invade, siendo jóvenes tenían que enfrentarse a los problemas de un adulto, él no quería ser un padre ausente y tampoco lo educaron para salir corriendo ante nada, los hombres nunca tienen miedo, como buen machito debía apoquinar para sacar adelante a su nueva familia. Después de enfrentar a la familia, y de cuestionarlo sobre la paternidad del bebé, se sale de la escuela para trabajar y ahorrar dinero, a ella no le va mejor, se queda en la escuela y los señalamientos comienzan, “puta” es el adjetivo que debe aguantar todos los días, las miradas morbosas, el perder amigas porque los padres de familia no quieren que sus hijas se junten con ella, no sea que se les peguen sus mañas y su baja moral.

Con el tiempo llega el día del alumbramiento, una niña, el que no acabó la prepa pide el día libre en la gasolinera en la que trabaja para estar presente y conocer a su hija –previo regaño de los suegros porque si tuvo las bolas para embarazarla debía estar presente en todo momento- ella abandona la escuela para cuidar a su hija.

En México es más difícil que a un padre tenga permiso de faltar al trabajo para atender las necesidades de sus hijos.

La vida aumentó de dificultad para él, debía ganar dinero y a la vez estar presente en el durante el desarrollo de su vida casi familiar, mientras ella estuvo en casa de sus padres todo estaba bien, la cuidaban y le enseñaban sobre los cuidados maternos, él que no había sido educado para criar un bebé y menos a esa corta edad se equivocaba constantemente y  fue motivo de desaires para su familia política, ineptitud fue su segundo nombre, no sabe cargar al bebé, no está el tiempo suficiente, no trae dinero para las necesidades básicas, él harto de la desaprobación ahorra lo suficiente y se lleva a su mujer y su hija a vivir solos.

Una vez que se respiraba un poco de armonía y ya en la intimidad del nuevo hogar los problemas surgieron, los reproches porque un hombre cansado de aguantar dobles turnos en un trabajo donde gana más con propinas de dos pesos quiere llegar a su casa a descansar, ella también cansada de hacer las labores de la casa y estar encerrada con la bebé comienza a preguntarse si su vida se limitará a eso para siempre, limpiar vómito, hacer de comer y recibir todos los días a un hombre que lo único que quiere es llegar a la casa y ver la tele. La cotidianeidad se pudre en su interior y surge la depresión, un día conoce a un hombre que le recuerda que es bonita y graciosa, le hace olvidar sus frustraciones y quedan de verse una vez más, mientras el padre de su hija trabajaba en aquella gasolinera, así transcurrieron los meses y por azares del destino, él descubre conversaciones subidas de tono en el celular de su mujer, al reclamarle, ella explota y deciden separarse, claro que ella se quedaría en el hogar que él pagaba porque debía cuidar a la niña, él derrotado aceptó, acordaron días de visita y para sorpresa de él descubrió que la niña de apenas dos años presentaba irritación en el área genital, lo primero que pensó fue que ella metía a ese hombre a su casa y que ese desconocido era la causa del abuso a su hija, con casi nulo conocimiento al respecto investiga cómo puede y decide ir con un abogado que le pide pruebas para después llevar el caso al juzgado familiar.

No hay lugar más decepcionante que un juzgado, siempre prisas, secretarios con desgano atendiendo a personas con el corazón roto tratando de llegar a un acuerdo porque su “vivieron felices para siempre” fue una completa mentira.

A pesar de las pruebas fotográficas y las copias de las conversaciones de su mujer con el amante, no hay acuerdo, por medio de un perito se concluye que la irritación en el área genital es resultado de  la falta de higiene, a la madre se le da una advertencia sobre el cuidado de la bebé y él se va con las miradas acusadoras de sus suegros quienes le echan en cara que de haber sido un verdadero hombre, nada de esto habría sucedido, pero eso sí, el juzgado estableció una cantidad mensual para la pensión alimenticia y le redujeron los días de visita, así fue como se convirtió en la tarjeta de crédito por años.

Él tuvo que organizar su caótica vida, conseguir un mejor empleo con un salario y prestaciones de verdad, juntar para la renta de un departamento y para los costos del abogado y así llegar a un acuerdo con la madre para tener la custodia de su hija, ahora de 10 años lo cual no fue nada fácil tuvo que pasar por varias pruebas de resistencia, exámenes psicológicos, comprobar que su trabajo era estable, demostrar que era apoyado por su familia, en específico por su madre quien le ayudaba a cuidar parcialmente a la niña cuando se requería, para él cualquier cosa es nada con tal de tener a su hija, claro admite que no es fácil, cada día es un reto nuevo pero su mayor motivación es darle una mejor vida, convertirla en una mujer fuerte e independiente para evitar que cometa los mismos errores que él. No le importa ser estigmatizado por otros hombres, ni las miradas burlonas cuando en el parque juega con su hija a hacer pasteles de lodo, por el contrario gracias a la paternidad ha descubierto aspectos de él que no sabía que tenía, es más sensible y considerado con los demás, su hija le ha enseñado que no se necesita de una pareja para sentirse un hombre pleno, el amor se aparece en diferentes formas.

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